Un maniquí de un escaparate de Barcelona sueña con la ciudad y extiende la mano para comprobar si la que tiene delante es real.
A veces, todo me recuerda a la fotografía.
Un gato, sorprendido al ver dos personas caminando por las calles de Montsonís, mira los alrededores por si acaso vienen más.
El camino que lleva a Rubio, Rubio de Dalt y Sant Miquel es una buena ruta a seguir para descubrir preciosos lugares más allá de sus lindes.
Tras un matutino paseo por los caminos de alrededor de Montsonis uno acaba buscando el sol y un desayuno.
Una maroma aguarda a su embarcación (foto: ramon clemente)
En una piscina un cartel marca la profundidad a la que un fotógrafo de metro setenta se ahogaría.
Una vela de molino sin lienzo proyecta una esquelética sombra.